|
Eso
quedó claro en esa charla en la que Raúl -quien llegó
el sábado por la tarde acompañado de su esposa, Liliana
Sagarzazu- puso en claro cómo se trabajará. Su sistema,
probado por tantos resultados y porque le dio forma a esa usina
generadora de grandes tenistas que dio Tandil, desde sus hijos Guillermo
y Mariana, Patricia Tarabini y Franco Davín hasta Juan Martín
Del Potro, pasando por Mariano Zabaleta, Juan Mónaco y Máximo
González, entre otros, se instalará en las canchas
batarazas.
La
necesidad de que Estudiantes vuelva a ser lo de antes llevó
a los dirigentes (de tenis y de directiva, pero a través
de una iniciativa de los mismos profesores) de traer a Pérez
Roldán, aunque para ello deberán hacer un gran esfuerzo
económico, pero el tiempo irá demostrando el fruto
de un trabajo distinto que, seguramente, dará sus resultados.
En una charla mano a mano, Pérez Roldán habló
de todo, de este proyecto y de lo que ha vivido hasta ahora en el
tenis:
"Está
todo encaminado y listo. Me hago cargo el lunes (hoy).Voy a venir,
inicialmente, tres veces por semana y si es necesario vendré
algún día más. Espero contar con el apoyo de
los profesores del club. Y todo lo que manifesté en la charla
ojalá pueda concretarlo. Calculo que sí. No soy de
prometer nada que no pueda cumplir, aunque lógicamente tengo
que tener el apoyo de todos".
-Faltaba
dar el escalón al que siempre llegó Tandil. ¿Es
por sistema de trabajo o por una causa económica?
-Tandil
anda solo. Tiene un poder de captación a causa de los tenistas
y entrenadores que salieron de allá, que indudablemente va
a perdurar. Se ha formado una especie de mística. Por lo
menos, ahora el tenis de Tandil es más famoso que los salamines,
así que eso es mucho decir (risas). Pero acá vamos
a hacer una cosa buena. Los muchachos, como Ismael, Roberto y Bernardo,
si me acompañan en este viaje, será positivo. No vengo
a inventar nada, sino a poner en práctica algo que conozco
de memoria. La inventé, prácticamente.
*
Si
lo fueron a buscar, lo tienen que apoyar...
-Sí, supongo que sí. Fui el que propuso tener una
reunión con ellos inclusive. La parte técnica, en
su teoría, no hay grandes diferencias. Uno quizá sabe
un poquito más y otro un poquito menos, pero no es tan así
la cosa porque si fuera así alguno tendría que sacar
un jugador mejor y otro un poco menos, y no es ese el problema.
No hay diferencias en ese aspecto. El problema es cómo uno
va a desarrollar la propuesta, como la que yo tengo.
*
¿Siempre
sigue pensando que la escuelita de mini tenis no sirve para nada?
-El mini tenis mal hecho es una cosa que no sirve para nada. El
mini tenis bien hecho, de una edad temprano, se detecta al chico
que puede llegar a jugar, que tiene coordinación más
rápida, etc. Ahora, el negocio del tenis se ha masificado
tanto que se venden tantas raquetas chicas y pelotas sin presión
y cositas con diminutivos, que son atrapantes para los chicos, que
ha generado un movimiento promocional de las empresas. Y eso es
un atractivo que lleva a los chicos y a los papás a participar.
El deporte ve una promoción. Pero lo que yo estoy convencido
es que a eso hay que aprovecharlo y no hacer sólo un gran
ruido. No hay que desperdiciar oportunidades y dejar chiquitos en
el camino porque agarran la raqueta de cualquier forma.
*¿Se
puso plazos en este nuevo proyecto en Estudiantes?
-No,
no, no. No puedo hablar antes de tiempo. Yo no conozco esto. No
sé cómo está funcionando, no sé qué
cantidad de chicos están jugando en los distintos niveles,
quiénes tienen apetencias de tenistas, quiénes quieren
sólo divertimento. Por eso preciso la colaboración
de los profesores de acá para conocer mejor el terreno. Y
a partir de ahí definiré cómo moverme, porque
si no sería una improvisación. Eso sí, apuntamos
a que los chicos lleguen a un cierto nivel bien formados.
*¿Por
qué la Argentina no tiene grandes sacadores?
-(largo
silencio) Del Potro saca bien, Mónaco no saca mal, Nalbandian
saca bien...
*
Pero Del Potro recién ahora saca mejor. No digo que saquen
mal, sino que no definen tantos puntos con el saque. En los cursos
se habla y muestra de todo, menos sobre saque y devolución...
-Sí.
Hay jugadores que no saben cómo es el movimiento de saque
y son profesionales. A partir de hacerles entender eso, cambian.
No es lo mismo un jugador de 1,70 m. que uno de 1,80 y uno de 1,90
m., por supuesto. Tampoco es demasiado fácil desarraigar
lo que fue la base de la formación formativa en el polvo
de ladrillo. Vilas nos llevó a que había que pasar
la pelota muchas veces por encima de la red y profundizar el juego.
Aunque creo que es mejor aprender en cancha lenta que en la rápida,
porque los jugadores se forman mejor, más completos. Ahora
yo pregunto: quién prepara Wimbledon?. Si tienen un mes nada
más. Hay jugadores que tienen la habilidad de poder jugar
en el césped, pero el primer día de juego hay 64 que
quedan afuera. Wimbledon se va a jugar siempre, pero pocos pueden
preparar ese torneo. Acá se entrena en Hurlingham, nada más.
Volviendo a la pregunta original: los jugadores han crecido en la
altura, como Chela y Acasuso, por ejemplo, que son altos. Nalbandian,
igual, debe corregir algunas cosas en el saque porque no usa su
mayor altura. Hay que lograr el saque desde su mayor altura con
impulso, y si la tira muy adelante seguro que falla. Hay errores
conceptuales que hay que ver quién los dice. Si la misma
cosa la dice fulano o mengano, es una cosa, y si la dice otro de
otra manera, le llega al jugador.
*
¿Coria quiso cambiar el saque y se derrumbó tenísticamente
por eso?
-El
problema de Coria no lo conozco, pero seguro que no fue por el saque.
Perdió confianza, eso seguro. En un partido, el 80 por ciento
no se juega y hay que mantenerse concentrado. Para mí, Coria
fue una de las mejores defensas que hubo en la historia del tenis.
Agassi también. Pero de golpe aparecieron más de 20
dobles faltas por partido que es inusual en cualquier jugador.
*
¿Cuál fue el mejor jugador que entrenó
en su vida?
-(largo
silencio) Mi hijo.
*
¿Por qué ese silencio?
-Porque
entrené muy buenos jugadores. Lo pensé mucho por Franco
Davín, gran jugador.
*
¿Es cierto que lo criticaron porque hacía entrenar
físicamente a Davín de la misma manera que su hijo,
siendo que son muy distintos en su contextura?
-Me
criticaron por muchísimas cosas, sin saber, sin verme trabajar.
Los físicos no tenían nada que ver. Franco pesaba
63 kilos y tenía los huesos forrados; en una semana quedaba
extenuado y no tenía recuperación; en cambio Guillermo
jugaba un partido de 4 horas con 38 grados de calor y perdía
apenas un kilo, que recuperaba al otro día. Me criticaron
por ganar Roland Garros en dobles con los chicos, Franco y Guillermo,
porque jugaban prácticamente avanzando con la jugada, lo
hacían de fondo, no a la manera australiana. Pero no podían
ganar en forma tradicional; si había que jugar así,
tenían que hacerlo con pantalón largo...
*
¿La envidia sigue estando en el tenis?
-Sí,
sí. Y la detracción también. Pero muchísima.
Muchísimo robo de jugadores. Los verdaderos entrenadores,
en este momento en la Argentina, se pueden contar con los dedos
de una mano. Los demás son acompañantes, nada más,
porque el control hoy en día lo tiene el jugador. Si antes
querían tener un buen entrenador, era para que te llevara,
te explicara y te dijera lo que tenía que hacer el jugador.
Ahora te contratan sin contrato y te mandan, es decir que mañana
mismo te echan.
*
¿Cuál fue el mejor jugador que vio en su vida?
-(largo
silencio) A mi gusto tenístico, el sueco Mats Wilander. Y
te cuento una anécdota: Mats tenía el mismo representante
que Henri Leconte y Guillermo; era un suizo. Resulta que entrenaban
mucho juntos y su entrenador le dijo que si no practicaba el revés
con slice, nunca iba a poder ganar el Abierto de Estados Unidos,
aunque fuera el número 1, porque Mats tenía revés
con dos manos. Lo que entrenó ese chico el revés con
slice, yo fui testigo de esos entrenamientos. Lo consiguió
finalmente y, por supuesto, ganó el US Open. Los grandes
entrenadores enseñan mucho y cuando se ha tenido la suerte
que tuve yo de tener al lado mío jugadores de ese nivel con
sus respectivos coaches, uno se nutre de muchas cosas. Y siempre
digo: qué curso que he tomado en estas dos horas de entrenamiento.
Eso es increíble.
|